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Devocionales

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¿CÓMO CAMINAR AL PASO DE DIOS?

“EN TIEMPO FAVORABLE TE OÍ…”(Isaías 49:8)

Tal y como hay un ritmo en tu vida física, también lo hay en tu vida espiritual. Y Dios lo determina. Él tiene un plan, y un “…tiempo favorable…” (Isaías 49:8). A veces se mueve inesperadamente. Pero por lo general tiene que prepararte para los cambios que Él tiene en mente. A menudo comenzará por aflojar tu agarre sobre una carrera que proporcionaba seguridad, una casa en la cual estabas invirtiendo, o una relación que considerabas duradera. Después te da la pasión para perseguir nuevos intereses, y antes de que pase mucho tiempo estarás pensando: “Espera un momento… éstos sueños nunca serán realizados donde estoy ahora mismo”. Y así el deseo para cambiar echa raíces.

Después viene la espera. ¿Qué por qué? Porque para poder producir el máximo beneficio, necesitas tiempo. Durante este periodo, el Señor

a.     Comienza a sanar tu pasado para que no “contamine” tu futuro

b.     Amplia tu conocimiento para que estés mejor preparado.

c.     Desarrolla tu carácter.

Aunque Dios diga: “…a su tiempo haré que esto se cumpla pronto” (Isaías 60:22 b), no apreciamos su “cronometraje” hasta que haya pasado la “tormenta”. Una cosa, sin embargo, es indiscutible: únicamente conseguirás lo máximo cuando permitas al Señor llevar a cabo su plan en su tiempo. Y recuerda, si vas al “paso” de Dios y escuchas su “ritmo”, será más fácil saber cuándo moverte. A veces, esto significa hacerte el sordo al clamor del mundo exterior o al consejo de amigos bien intencionados. Pero ¡los resultados finales siempre valdrán la pena!

“…LA VISIÓN…SE CUMPLIRÁ A SU TIEMPO, NO FALLARÁ” (Habacuc 2:3)

Espera, ¡vas delante de Dios! Cuando eso ocurre, te estás metiendo en problemas. Las visiones anticipadas son para “…su tiempo…” (Habacuc 2:3 b), y debes saber cuándo es.

A menudo no perseguimos nuestro sueños porque tenemos miedo de fallar; es más seguro “alimentarlos” en privado en vez de delante de los podrían ridiculizarlos. Chuck Swindoll dijo: “Andamos” escasos de “águilas” y estamos “hasta la coronilla” de “loros”. Contentos de estar sentados de una manera segura en nuestras posiciones evangélicas y de repetir palabras religiosa, rápidamente empezamos a estar “superpoblados” de “pájaros” de colores reluciente que tiene “barrigas blandas”, “picos” grandes, y “cabezas pequeñas”. Lo que nos ayudaría sería tener más criaturas con la mirada penetrante, y con las “alas abiertas” dispuestas a “volar muy alto”… explorando los matices ilimitables del Reino.

Escucha: “Encomienda al Señor tus obras y tus pensamiento serán afirmados” (Proverbios 16:3). Dios es el que nos da valor y una “red de seguridad” bajo la “cuerda floja” sobre la cual tenemos miedo de lanzarnos hacia delante. Cuando “(propone) [nos proponemos] un camino, (pero) [para que] el Señor (endereza sus) [enderezara nuestros] pasos” (Proverbios 16:9), Él nos da fuerzas para hacer lo que nunca hemos hecho antes. Nos capacita para salir del primer nivel. Recuerda, la idea de emprender al nuevo puede asustarte; pero de ahí sale el mejor fruto. Incluso cuando pienses que tu sueño está muerto, Cristo puede reavivarlo con una sola palabra. ¿Recuerdas a Lázaro? Pues bien, el Cristo que lo devolvió a su familia lleno de energía, ¡todavía está trabajando! De hecho, es posible que te esté esperando a que des el primer paso para que Él pueda hacer un milagro en ti también. ¡Por lo tanto, levántate y ponte en marcha!

“…YO SÉ LOS PENSAMIENTOS QUE TENGO ACERCA DE (VOSOTROS) [TI]…” (Jeremías 29:11)

Nada impresiona a Dios o lo toma desprevenido. A Él no le entró pánico cuando Adán pecó en el huerto de Edén (lee Génesis 3:23). No se asustó cuando el mundo se volvió tan pecaminoso que tuvo que enviar un diluvio para limpiarlo y empezar de nuevo (lee capítulo 6). Sodoma y Gomorra no le dejaron “sin aliento” (lee 18:20; 29). Cuando Jonás terminó dentro el gran pez, el Señor no se alteró (lee Jonás 1:17; 2). Esto es porque Dios siempre tiene un plan, y tiene uno para tu vida también. Es detallado, oportuno, bien “engrasado”, perfectamente orquestado, y cuando lo comprendes de lleno, ¡te emocionarás! La Biblia dice que Él tiene “…pensamientos de paz y no de mal, para (daros) [darte] el fin que (esperáis) [esperas]” (Jeremías 29:11b). Pero a veces es difícil ver la mano del Señor obrando, especialmente cuando los problemas están “golpeando a tu puerta” en forma de un diagnóstico que temías, un hijo que se ha fugado de casa, un cónyuge que quiere separarse, o un revés financiero al cuál no estás seguro de sobrevivir

Cuando la crisis que afrontas te hace querer “tirar la toalla”, recuerda esto: nuestros problemas son oportunidades para Dios. Le gusta transformar nuestros errores más costosos en “joyas” invaluables de sabiduría, nuestras áreas “magulladas” y “sangrientas” en más fuerza, y nuestros miedos más profundos en fe firme – una vez que empezamos a verlos como parte de su plan maestro. Hoy, Dios quiere que sus objetivos trascurren en tu vida de formas que te asombrarán. Así que, lleva su paso, sigue confiando y, cueste lo que cueste, no dejes lugar al desánimo; ¿de acuerdo?

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¿Eres como la zanahoria, el huevo o el café?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, chef de profesión, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Pronto el agua de cada uno estaba hirviendo. En uno colocó zanahorias, en otro huevo y en el último preparó café. Los dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café. Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?"

-"Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, papá?"

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida? ¿O eres como el café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿Cuál de los tres eres?

Los cristianos somos un granito que le damos al mundo sabor a Cristo.

“Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.” Mateo 5:13

 

Pero debemos ser purificados por las pruebas para que nuestro sabor impregne al mundo.

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¿Crees El Concepto de Compasión? ¡Ahora a Practicarla!

“LOS QUE SOMOS FUERTES DEBEMOS SOPORTAR LAS FLAQUEZAS DE LOS DÉBILES…” (Romanos 15:1)

Un joven que se suicidó dejó esta nota: “Mamá y papá, nunca llegué a ser una verdadera persona, y no puedo aguantar esta vida falsa y vacía que he creado, sin ningún contacto con la familia o con amigos… Toda mi vida he estado aislado. Soy una bomba de frustración… será mejor que la desactive sin causar daño a nadie ahora mismo. Incineradme simplemente como “John Doe”. Las autoridades nunca lo identificaron y su cuerpo jamás fue reclamado. Solamente en los Estados Unidos alguien trata de matarse cada minuto, y cada día setenta de ellos lo consiguen. Para los que luchan contra la soledad, la inseguridad, la desesperación y el perfeccionismo inalcanzable es la última forma de auto-rechazo. Y esto ocurre en todos los niveles de la sociedad: madres jóvenes, hombres de negocio, profesores de colegio, jubilados, e incluso pastores que parecen tenerlo todo muy claro. Lo que aun es más triste es que estas personas “gritan” por ser rescatadas. Ellos dejan pistas, como:

(1)  Hablando del suicidio.

(2)  Cambiando a menudo de personalidad.

(3)  Depresión.

(4)  Insomnio, pérdida de peso drástico y fatiga constante.

(5)  Evidentes intentos de suicidio.

 

Muchos han experimentado la muerte de un ser querido, el divorcio, el paro o la enfermedad y ven el suicidio como la única salida de su dolor.

Dios nos dice: “Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles…” (Romanos15:1). A menudo, todo lo que hace falta es alguien que quiere escuchar y prestar un hombro para poder apoyarse en él; ¡no es la ciencia del espacio! Si no estás dispuesto a involucrarte porque tienes miedo que no eres competente, consigue la ayuda de un amigo consejero, un pastor o un teléfono rojo para prevenir el suicidio. ¡Haz algo! Recuerda, mientras has leído esto, varias personas se han quitada la vida…

“…EL QUE… VE A SU HERMANO TENER NECESIDAD Y CIERRA CONTRA ÉL SU CORAZÓN, ¿CÓMO “MORARA EL..”AMOR DE DIOS EN ÉL?” (1 Juan 3:17)

Eleanor Bradley estaba haciendo compras en la ciudad de Nueva York cuando se cayó y se rompió una pierna. Durante cuarenta minutos pidió ayuda antes de que un taxista parara y se la llevara a un hospital. Una noche, Kitty Genovese fue asesinada en la calle bajo las miradas de treinta y nueve personas observándolo todo desde sus ventanas. Andrew Morille fue repetidamente apuñalado en el metro mientras que once pasajeros lo contemplaron. ¿Qué es lo que hace falta para lograr que nos involucremos? Los expertos dicen que primero debemos comprender que algo está muy mal, que es una emergencia y que es preciso que actuemos. Pero esto requiere que nos identifiquemos con el sufrimiento de la gente, que olvidemos nuestro orgullo y que estemos dispuestos a hacer todo lo que podamos para ayudar. Santiago dijo que cuando alguien está herido y lo único que podamos decir es: “`(Id) [Vete] en paz, (calentaos y saciaos) [caliéntate y sáciate]’, pero no (les dais) [le das] las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?” (Santiago 2:16). Juan va aun un poco más lejos: “…el que… ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo morara el amor de Dios en él?” (1 Juan 3:17). ¡Buena pregunta! Una cosa es estar de acuerdo con el concepto `compasión’ desde la seguridad que ofrece un asiento en la iglesia; otra muy distinta es “subirte las mangas”, meterte de lleno en el asunto y arriesgar la vergüenza de equivocarte. Pero esto es lo que los “buenos samaritanos” hacen; es lo que Jesús enseñó.

 

Es posible que si pides a Dios que te ponga hoy en contacto con alguien que necesita tu ayuda, Él lo haga. La cuestión es: ¿cómo responderás?

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La sabiduría humana

Complemento: Porque el propósito de Dios es que nos esforcemos en la búsqueda de la sabiduría.

Introducción: Esta es la fórmula mágica. La sabiduría. El capítulo 4 de Proverbios, como sabemos fue escrito por el rey Salomón, pero cuando dice” Oíd hijos” les está hablando a los israelitas, a su pueblo, porque se había desviado, no practicaban el verdadero culto al Todopoderoso, Dios de Israel, Pero la verdad que una exhortación a los beneficios de la sabiduría, y son las palabras de Dios Padre aconsejando a sus hijos, exhortándoles, animándoles, guiándoles a lo que más nos conviene en la vida, y  es que procuremos la sabiduría antes que todo, para tener una vida digna, una vida que agrade a Dios y nosotros mismos. El deseo de Dios es que todo nos salga bien y tengamos vida y vida en abundancia, y como premio supremo la vida eterna.

¿Por qué Dios está tan interesado en que adquiramos sabiduría?

 

I.              Porque su propio pueblo se había descarriado, habían desobedecido la ley, no habían sido sabios.

 

Isaías 1::2-6 “Oíd,  cielos,  y escucha tú,  tierra;  porque habla Jehová: Crié hijos,  y los engrandecí,  y ellos se rebelaron contra mí. 3  el buey conoce a su dueño,  y el asno el pesebre de su señor;  Israel no entiende,  mi pueblo no tiene conocimiento. 4  ¡Oh gente pecadora,  pueblo cargado de maldad,  generación de malignos,  hijos depravados!  Dejaron a Jehová,  provocaron a ira al Santo de Israel,  se volvieron atrás. 5  ¿Por qué querréis ser castigados aún?   ¿Todavía os rebelaréis?  Toda cabeza está enferma,  y todo corazón doliente. 6  Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana,  sino herida,  hinchazón y podrida llaga;  no están curadas,  ni vendadas,  ni suavizadas con aceite.”

La iniquidad era universal. Aquí hay una comparación tomada de un cuerpo doliente y enfermo. La enfermedad amenaza ser mortal. Desde la planta de los pies a la cabeza; desde el campesino más bajo al mayor de los nobles, no hay salud, ni buen principio, ni religión, porque esa es la salud del alma. Nada sino culpa y corrupción; los tristes efectos de la caída de Adán. Este pasaje declara la depravación total de la naturaleza humana. Mientras el pecado persista sin arrepentimiento, nada se hace para sanar tales heridas y evitar sus efectos fatales.

Jerusalén estaba expuesta y desprotegida, como las chozas o refugios edificados para guardar fruta madura. Esto aun se ve en el Oriente, donde la fruta constituye gran parte de la comida estival de la gente.

Pero el Señor tenía un pequeño remanente de siervos piadosos en Jerusalén. Es por la misericordia de Jehová que nosotros no somos consumidos. La naturaleza mala está en cada uno de nosotros; sólo Jesús y su Espíritu santificador pueden restaurarnos a la salud espiritual.

 

II.            La enseñanza de un Padre

 

Proverbios 4:1  Oíd,  hijos,  la enseñanza de un Padre,  Y estad atentos,  para que conozcáis cordura. 2  Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley.

Que bellas las palabras de nuestro Señor, nos habla con dulzura, con amor infinito, como aquel padre amoroso  preocupado por el bienestar de sus hijos. Estas bellas palabras se las inspiró Dios a Salomón. Cuando dice que también el fue hijo de su padre (David), delicado y único delante de su madre, acordémonos que Betsabé perdió a su primer hijo por el pecado cometido por David y ella. Así como los salmos hablan de la hermosura de David, aquí en proverbios Salomón describe como fue el también, delicado y único delante de su madre, por lo que dice en esta parte Salomón fue hijo único de Betsabé. Salomón recibió la enseñanza de su padre el rey David, pero para nuestro tiempo la Biblia nos habla del Padre Eterno.

Veamos las palabras que usa Dios para su pueblo, desea que sus hijos vivan una vida agradable para Él. Pero en el Nuevo Testamento encontramos las mismas palabras dichas por Jesucristo.

·         Hijos

·         Enseñanza de un padre

·         Estar atentos

·         Conocer cordura

·         Buena enseñanza

·         No desobedecer o ignorar su ley

 

III.           Yo también fui Hijo de mi padre

 

Proverbios 4:3  “Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. 4  Y él me enseñaba,  y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos,  y vivirás.

 

Pero estas palabras de la Biblia son eternas y el propósito de Dios para que Salomón las empleara, era porque nos servirían por toda la vida de la humanidad, que siempre necesita de un padre, ya sea terrenal, pero en especial del Padre celestial, el que nos está hablando en este momento.

 

IV.          El propósito especial

 

Proverbios 4:5  “Adquiere sabiduría,  adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; 6  No la dejes,  y ella te guardará; Amala,  y te conservará.”

Vuelve el Padre amoroso aconsejando a sus hijos amados a que adquieran sabiduría e inteligencia, nos ruega que no nos apartemos de las razones de su boca. Y ¿Cuáles son las razones de su boca? Es que Dios nos habla, lo que pasa es que nosotros nos hacemos de los oídos sordos. Lo dice su Palabra:  Hebreos 1:1-3 “Dios,  habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,  a quien constituyó heredero de todo,  y por quien asimismo hizo el universo; 3  el cual,  siendo el resplandor de su gloria,  y la imagen misma de su sustancia,  y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,  habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo,  se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”).

Pues su bendita Palabra, la oración, los sueños y muchas veces nos habla directamente poniendo en nuestra cabeza lo que quiere decirnos.

 

V.            ¿Por qué quiere Dios que adquiramos sabiduría e inteligencia?

 

Pro 4:7  “Sabiduría ante todo;  adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.”

Debemos considerar a nuestros maestros como nuestros padres; aunque la instrucción conlleva en sí reproche y corrección, acojámosla bien. Los padres de Salomón lo amaban, por tanto, le enseñaron. Los hombres sabios y buenos, en toda época del mundo, y rango de la sociedad, concuerdan en que la sabiduría verdadera consiste en obediencia, y está unida a la felicidad. Consigue sabiduría, esfuérzate hasta el dolor por ella. Domina tus corrupciones; esfuérzate más por esto que por la riqueza de este mundo. El interés especial en la sabiduría que Dios quiere para nosotros es en la salvación de nuestro Señor Cristo, tan necesaria para llevar una vida que agrade a Dios y de beneficio para nosotros mismos:

Juan 10:10  “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.”

Esta sabiduría es la única cosa necesaria. Un alma sin sabiduría ni gracia verdadera es un alma muerta. ¡Cuán pobres, despreciables y desgraciados son los que, con toda su riqueza y poder, mueren sin tener entendimiento, sin Cristo, sin esperanza, y sin Dios! Escuchemos los dichos de Aquel que tiene palabras de vida eterna. Así, nuestra senda será sencilla ante nosotros; tomando y manteniendo firme la instrucción evitaremos ser angustiados o tropezar.[1]

Pro 4:14-17 “No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. 15  Déjala,  no pases por ella; Apártate de ella,  pasa. 16  Porque no duermen ellos si no han hecho mal, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. 17  Porque comen pan de maldad,  y beben vino de robos”

Pareciera casualidad que lo que describe Dios en este párrafo, es como lo que estamos viviendo actualmente, los mareros, y los impíos de la actualidad, no pueden dormir si no han hecho algún mal, aparece en los periódicos de todo el mundo, una gran cantidad de asesinatos, violaciones, robos, etc. Y ¿dónde estába Cristo Jesús en nuestras vidas cuando andamos perdidos en el mundo? Es triste que lo  venimos a encontrar cuando ya estamos deshechos, ya sea por una enfermedad o porque estamos en el hospital o en una cárcel.

Pero hay esperanza para todos por medio de la salvación en Cristo Jesús, Proverbios 4:18  “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto”

Este es uno de los versículos más bellos de la Biblia, Dios promete que los justos llegarán a ser perfectos. Describe como debe de ser la vida del cristiano, que tiene que ir mejorando día con día, así como la luz de la aurora, hasta que seamos perfecto ante los ojos de Dios. Hasta que lleguemos a la estatura de la plenitud de Cristo, Efesios  4:13  “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”

Conclusión:

Para poder llegar al final del camino que es la vida eterna con Cristo Jesús, tenemos que caminar en rectitud, no apartándonos ni a derecha ni a izquierda, apartando nuestros pies del mal. Amigo que lee este estudio, si usted todavía no tiene a Cristo en su corazón, yo le invito a recibirlo como el Señor de su vida, para esto solo tiene que arrepentirse de corazón por todos sus pecados, e invitarlo a que sea el Señor de su vida. Por favor responda con un mensaje diciéndonos como le pareció este estudio, si ha sido de provecho en su vida.

Que Dios los bendiga, amen.

Por José Alberto Vega, 6 de enero de 2015

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El “Arte” De Superar A Otros

“…DONDE HAY CELOS Y RIVALIDAD, ALLÍ HAY PERTURBACIÓN…” (Santiago 3:16)

Shakespeare lo llamó la “enfermedad verde”. El poeta Horacio dijo: “Los tiranos nunca inventaron una tribulación más grande”. La envidia es engañosa; reconoce abiertamente que tener “…rivalidad…” (Santiago 3:16) es pecaminoso, por lo que prefiere buscar modos de expresarse que sean socialmente aceptables (y que suenen espirituales), como la estrategia: “Sí, pero…”. Es cuando dices algo agradable acerca de alguien sin olvidar de poner un “aguijón” al final. Por ejemplo: “Es una gran trabajadora, pero su vida privada es un fracaso”. Otro que se usa constantemente es cuestionar los motivos de la gente: “Él sólo da ese dinero para impresionar a otros”, o “Nosotros también podríamos permitirnos unas vacaciones de lujo si no diéramos el diezmo”. ¿Y qué te parece la vieja comparación poco halagadora en el estilo siguiente:

“Si piensas que él canta bien, deberías escuchar a la Sra. “tal”. Tristemente, el “arte” de superar a otros se practica a menudo entre profesionales con talento, como escritores, profesores, políticos, cantantes, médicos, atletas, y “predicadores… Por una razón u otra, parece ser que tenemos problemas para reconocer los dones y las aportaciones de otros…

Entonces, ¿Cuál es la solución? Pablo dijo que está en la “…gran ganancia… de contentamiento…” (1 Timoteo 6:6). Está en abandonar tu obsesión de ponerte delante de otros y de tener más. Está en aprender a contentarte con quién eres y lo que eres ahora mismo y en esforzarte a crecer mientras tanto. En la primera parte de las Escrituras, Dios dice: “No codiciarás” cosa alguna de tu prójimo” (Éxodo 20:17), porque la mayoría de las cosas que nos molestan ahora no tendrá importancia en la eternidad. Y como “…nada hemos traído a este mundo y… nada podremos sacar” (1 Timoteo 6:7), todos aquellos “laureles” y logros no merecen que pierdas la paz, ¿verdad?

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¿Y tú, qué vas a hacer? – La Historia de Bob Pierce

“AL VER LAS MULTITUDES TUVO COMPASIÓN DE ELLAS…” (Mateo 9:36)

Durante la Segunda Guerra Mundial, y mientras visitaba una escuela de misioneros a las afueras de Tíbet, Bob Pierce se percató de una niña en las escaleras; estaba desnutrida, harapienta, y sus ojos revelaron una vida de sufrimiento. Cuando preguntó acerca de ella, uno de los maestros le dijo: “Ah, todos los días se sienta allí. Quiere asistir a las clases pero no tenemos espacio”.

Preocupado, Bob Pierce contestó: “¿No podrían hacer un lugarcito para sólo una más?”. El docente contestó: “Tantas veces hemos hecho sitio para ‘sólo uno/a más’ que los alimentos no nos llegan. En algún momento tenemos que `trazar la raya'”. No queriendo aceptar esta realidad tan brutal, el señor Pierce exclamó: “Una niñita que necesita ayuda, no debería ser rechazada. ¿Por qué no hacen algo? Sin decir ni una palabra, el maestro tomó la niña, la puso en los brazos de Bob, y le preguntó: ¿Y qué va a hacer usted?”.

En ese día, Bob Pierce metió la mano en su bolsillo para comprar arroz a sólo una niña, y este hecho condujo a la fundación de la organización Visión Mundial.

Cuando no miras al sufrimiento, es fácil pasarlo de lado hasta que, tarde o temprano, no te das ni cuenta de ello. La Biblia dice que cuando Jesús vio “…las multitudes tuvo compasión de ellas…” (Mateo 9:36). Viendo las necesidades a tu alrededor, a veces puede ser abrumador, pero recuerda, llegan una persona tras otra. Porque no lo puedes hacer todo no significa que no puedes hacer algo. ¿Y tú, qué vas a hacer? ¿Recuerdas las dos monedas de la viuda en Lucas 21? ¿Y los panes y peces que Jesús multiplicó en Mateo 14? Cuando das lo que tienes, ¡Dios lo multiplica y los milagros empiecen a ocurrir!

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El Secreto de los Vendedores Estrella

Poder diferenciar a un buen vendedor de un mal vendedor es sencillo. Basta con observarlo por unas cuantas horas y puedes detectar errores en su presencia, postura, lenguaje no verbal, estrategia, discurso, técnica, etc.

Con un poco de entrenamiento y compromiso por parte del individuo puede pasar de ser un mal vendedor a uno bueno.

El problema es diferenciar a un buen vendedor de uno estrella. Eso sí es difícil.

Lisa McLeod, una experta en las ventas con amplia experiencia en el área, desde manejar el departamento de ventas de Procter & Gamble, luego ser vice-presidente de McGraw Hill y más tarde publicar el Best Seller “Vendiendo con un Propósito Noble” logró detectar el secreto que diferencia los buenos vendedores de los estrella.

Lisa Earle McLeod

Tratando de descubrir el secreto decidió acompañar a un gran número de vendedores estrella en sus días normales de trabajo y observarlos detenidamente para detectar factores en común.

Luego de varios días no había detectado nada especial. Por supuesto que sus ventas eran magníficas, pero la técnica, el discurso, la apariencia, etc. no eran nada diferente al grupo de los vendedores “buenos”.

Determinada en descubrir la diferencia decidió entrevistarlos uno a uno y logró descubrir un factor en común totalmente inesperado.

En una de sus entrevistas conversó con una mujer que trabajaba para un famoso laboratorio promocionando medicinas con resultados de ventas estelares. En la conversación la mujer le cuenta la siguiente historia:

“Estaba sentada esperando conversar con el Doctor para promocionarle una medicina. Una señora ya mayor de edad logró detectar el logo del laboratorio en una de mis carpetas y se acercó a preguntarme si yo trabajaba en la compañía que había hecho la medicina X.

Yo le dije que sí.

Inmediatamente la mujer con ojos lagrimosos me dio las gracias. Me dijo que esa medicina había permitido que tuviera una vida casi normal. Podía caminar y jugar con sus nietos otra vez.

Gracias por ser un milagro para mi vida – me dijo.

Ese día mi trabajo cambió para siempre. Yo ya no promocionaba medicinas, yo cambiaba vidas, yo le regalaba vida a las personas que ya la habían perdido”

Este era el secreto de sus ventas. Ella se había convertido en una vendedora con propósito.

Lisa continuó entrevistando vendedores estrella por varios días y le impactó que cada uno sin excepción tenía una historia con propósito.

No eran vendedores de seguros, eran personas protegiendo el futuro de tus seres queridos en caso de que algo malo te sucediera. No eran vendedores de multinivel, eran individuos comprometidos en ayudarte a conseguir la libertad financiera. No eran vendedores de productos de belleza, eran personas decididas a demostrarte que sí puedes verte bella, otra vez.

La lista era interminable, pero con algo en común… eran vendedores con propósito. Eran personas convencidas (no manipulados por un slogan barato) de que estaban haciéndole un bien al mundo.

Como todos somos vendedores (no importa el área en que te desenvuelvas, siempre estamos vendiendo ideas, visiones, productos, servicios, etc.) quise contarte esta historia para preguntarte:

¿Lo que haces hoy tiene propósito? ¿Sientes que tu trabajo, tu negocio o tu ocupación están bendiciendo al mundo? ¿Eres un vendedor con propósito?

Si tu respuesta es afirmativa felicitaciones. Si es negativa necesitas conseguirle el propósito a lo que haces hoy o hacer algo diferente…

Nunca es tarde para comenzar una vida con propósito.