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Devocionales

El “Arte” De Superar A Otros

“…DONDE HAY CELOS Y RIVALIDAD, ALLÍ HAY PERTURBACIÓN…” (Santiago 3:16)

Shakespeare lo llamó la “enfermedad verde”. El poeta Horacio dijo: “Los tiranos nunca inventaron una tribulación más grande”. La envidia es engañosa; reconoce abiertamente que tener “…rivalidad…” (Santiago 3:16) es pecaminoso, por lo que prefiere buscar modos de expresarse que sean socialmente aceptables (y que suenen espirituales), como la estrategia: “Sí, pero…”. Es cuando dices algo agradable acerca de alguien sin olvidar de poner un “aguijón” al final. Por ejemplo: “Es una gran trabajadora, pero su vida privada es un fracaso”. Otro que se usa constantemente es cuestionar los motivos de la gente: “Él sólo da ese dinero para impresionar a otros”, o “Nosotros también podríamos permitirnos unas vacaciones de lujo si no diéramos el diezmo”. ¿Y qué te parece la vieja comparación poco halagadora en el estilo siguiente:

“Si piensas que él canta bien, deberías escuchar a la Sra. “tal”. Tristemente, el “arte” de superar a otros se practica a menudo entre profesionales con talento, como escritores, profesores, políticos, cantantes, médicos, atletas, y “predicadores… Por una razón u otra, parece ser que tenemos problemas para reconocer los dones y las aportaciones de otros…

Entonces, ¿Cuál es la solución? Pablo dijo que está en la “…gran ganancia… de contentamiento…” (1 Timoteo 6:6). Está en abandonar tu obsesión de ponerte delante de otros y de tener más. Está en aprender a contentarte con quién eres y lo que eres ahora mismo y en esforzarte a crecer mientras tanto. En la primera parte de las Escrituras, Dios dice: “No codiciarás” cosa alguna de tu prójimo” (Éxodo 20:17), porque la mayoría de las cosas que nos molestan ahora no tendrá importancia en la eternidad. Y como “…nada hemos traído a este mundo y… nada podremos sacar” (1 Timoteo 6:7), todos aquellos “laureles” y logros no merecen que pierdas la paz, ¿verdad?